Poema de Klaudia, desde el corazón.
Autorretrato.
Quizás estoy siendo
leal a una utopía.
Demasiado leal para estos tiempos
de presumibles tormentas
y desencuentros constantes.
Leal como sólo puede serlo
quien confía
porque ama.
Soy esa,
capaz de bajar una estrella
por ti,
si lo pides.
Quien navega como embarcación segura
en el misterioso lago de tus antojos.
La misma que te bendice
y protege
como al niño
que llevo en brazos
del lado del corazón
Debo ser
la elegida por la vida
para coquetear con tus manos,
el tesoro escondido
de tu infancia,
o el torrencial aguacero
que a su paso lava
las culpas de tu cuerpo
He sido
esa nube que se despide
porque el viento la arrastra a otro cielo
para que adorne mañanas ajenas;
la que se inventa
una historia
donde vivo al borde de tu piel,
postergada,
invisible,
o con muchos rostros
y nombres falsos;
la espuma en las olas
de aquella playa
cuya arena desconoces todavía.
Nadie me ha besado como tú.
Es la razón por la que sigo estando cautiva
de una primavera de esquinas rotas,
de abrazos inconclusos,
de tu pasión que llega tarde,
o que no llega.
Incondicional amante
de tu espalda
más allá de mi furia, mis caprichos
y el despecho.
Estaré aquí, con el mismo brillo en los ojos,
para cuando vuelvas,
si es que vuelves algún día,
quedarme con todas tus lunas
y ser tu sol.
Octubre/2010.
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